La Reforma Laboral no sirvió, ni sirve en ningún país del mundo.
Por Raúl Valle Las reformas laborales de flexibilización se venden como la llave mágica para atraer inversión de capitales, crear empleo y modernizar el capitalismo, pero en todos los países donde se aplicaron lo que se multiplicó no fueron las fábricas nuevas sino los despidos, la precariedad y la capacidad instalada ociosa, en un contexto de caída de la tasa de ganancia y sobreacumulación de mercancías. La secuencia se repite, el capital llega a un límite de realización, se le acumulan stocks invendibles, cae su rentabilidad y responde no ampliando su base productiva sino abaratando y expulsando fuerza de trabajo, usando la reforma como un instrumento jurídico para gestionar esa crisis. En América Latina, más de tres décadas de evidencia muestran que la desregulación reduce derechos pero no genera “lluvias de inversiones” ni "brotes verdes" ni más empleo decente; el nivel de ocupación sigue al ciclo económico, es decir, un beneficio para los capitalistas para que sea más b...