¿Marruecos puede ser el nuevo campeón mundial?
Por Raúl Valle Marruecos llega al Mundial 2026 como una de las grandes candidatas deportivas, pero el país se desangra por dentro bajo el peso de la monarquía y la desigualdad social. La misma camiseta que despierta ilusión en el sur global convive con hospitales colapsados, jóvenes sin futuro y un régimen que usa el fútbol como cortina para tapar su crisis. La monarquía de Mohamed VI impulsa un proyecto futbolístico ambicioso y profundamente político. El rey invierte millones en estadios, centros de alto rendimiento y candidaturas para organizar grandes torneos, porque necesita mostrar al mundo una imagen de país moderno, estable y “ganador”. Esa inversión no es neutra, el palacio entiende que la selección funciona como propaganda interna y externa. Hacia afuera, el régimen se vende como socio confiable de potencias y organismos internacionales. Hacia adentro, el poder intenta transformar cada victoria en un acto de adhesión a la corona. Mientras la realeza apuesta a la foto con ...