Lo peor de Trump es el propio Trump.
El presidente Trump que construyó su liderazgo sobre la imagen de una fuerza incontenible aparece ahora, caracterizado por los medios informativos y comerciales como un mendigo, se trata de "fingir un por favor si me pueden votar". La fórmula condensa el problema de una campaña que necesita exhibir entusiasmo justo cuando empiezan a verse señales de desgaste. Tan arrastrado en su súplica política que repele, a no ser por apariencia en un mensaje lastimoso de caridad mesiánica. Tan lamentable fue que e n Oklahoma apenas llenó un recinto para 4920 personas. En Alabama quedaron amplios sectores vacíos en un centro deportivo para 10.000, y en Ohio hubo lugares desocupados en un establecimiento para 4500. Son capacidades, no conteos exactos, y por sí solas no pronostican una elección. Aun así, contrastan con las entradas agotadas y las multitudes desbordantes que Trump proclama o vende por los medios. La imagen de una desmovilización creciente empieza a necesitar más ...