Xi Jinping lanzó otra gran purga militar de su mandato en un intento de recomponer el control político sobre el Ejército Popular
Raúl Valle Xi Jinping ha puesto en marcha la mayor purga militar de su mandato en medio de una etapa en la que China ya no puede ser leída solo como una potencia ascendente, sino como un Estado capitalista en inicio de una fase imperialista que necesita un mando armado absolutamente disciplinado para sostener su proyección global. La ofensiva ya afectó al 52 por ciento de los puestos máximos de liderazgo del Ejército Popular de Liberación y alcanzó a más de cien oficiales desde 2022, entre generales destituidos, desaparecidos o bajo investigación. La magnitud de la operación no revela simplemente un problema de corrupción administrativa, sino una crisis interna en el aparato militar de una potencia que busca disputar zonas de influencia, garantizar rutas estratégicas y consolidar su lugar en la competencia mundial. En esa lógica, la purga no debe ser leída como saneamiento moral de un Estado socialista deformado, sino como una pelea interna dentro de una burguesía de Estado que utiliza...