𝗔𝗳𝗗, 𝗻𝗮𝘇𝗶𝘀𝗺𝗼-𝘀𝗶𝗼𝗻𝗶𝘀𝗺𝗼 𝘆 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀: 𝗹𝗼𝘀 𝗲𝗿𝗿𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝗹𝗮 𝗳𝗮𝗹𝘁𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗺é𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗱𝗶𝗮𝗹é𝗰𝘁𝗶𝗰𝗼 𝗱𝗲 𝗔𝗹𝘁𝗮𝗺𝗶𝗿𝗮
Por Ulra Sajonia-Anhalt votó, y el resultado no admite lecturas tibias, Alternativa para Alemania se impuso con 43,8% de los votos y 39 bancas sobre 83. No le alcanzó para la mayoría absoluta, pero le sobra músculo para condicionar la política nacional y disputar gobiernos regionales. Para cualquier trabajador, migrante o militante de izquierda en Alemania, esto no es una anécdota electoral más, es la confirmación de que la extrema derecha logró lo que ninguna otra fuerza pudo en décadas —convertir la angustia social en combustible político propio (ver nuestra nota anterior). Porque de eso se trata el fenómeno AfD. No cayó del cielo ni es un capricho del electorado alemán. Es el resultado de una crisis de representación acumulada, del desgaste de los gobiernos tradicionales, del deterioro sostenido de las condiciones de vida, de la desigualdad entre regiones. Y sobre todo, es el resultado de una operación política deliberada: tomar el malestar legítimo de millone...