La Justicia no reincorpora, la patronal quiere cerrar y la continuidad de Fate exige una salida obrera
A más de seis meses del cierre de Fate, la situación de los 920 trabajadores despedidos sigue abierta, pero en condiciones cada vez más duras. La patronal de Madanes Quintanilla paralizó la planta de Victoria, en San Fernando, el 18 de febrero, anunció el cese "definitivo" de actividades y dejó en la calle a una de las principales concentraciones obreras de la industria del neumático. La empresa habló de cambios en las condiciones de mercado y apertura de importaciones, pero detrás de ese argumento hay una decisión empresarial concreta, cerrar una fábrica con capacidad instalada, maquinaria, materia prima y trabajadores calificados para sostener la producción nacional de neumáticos. Vale la pena detenerse un momento en lo que significa esto en términos de escala, Fate llegó a ser, durante décadas, la planta que abastecía de neumáticos a buena parte del transporte de cargas y pasajeros del país. No es una empresa que fabrique un insumo secundario, sino un eslabón crítico de la...