El amor que Ia propiedad no deja ser
Por Fabi y Ulra Cuando se habla de familia, matrimonio o amor, suele hacerse como si se tratara de asuntos privados, naturales o eternos: un hecho consumado. El problema de esa mirada es que borra la historia. Oculta que las formas de convivir, criar, heredar, amar y organizar el hogar cambian con las sociedades, con sus clases y con sus modos de producción. Desde una lectura socialista, la familia no puede separarse ni de la propiedad ni del trabajo necesario para sostener la vida cotidiana. Ese fue uno de los grandes aportes de Friedrich Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, publicado en 1884. Allí sostuvo que la familia monogámica moderna no era una institución eterna, sino una forma histórica ligada al desarrollo de la propiedad privada, la herencia y la subordinación de las mujeres. La opresión femenina no aparecía así como un hecho natural ni moral, sino como parte de una estructura social determinada. La potencia de ese enfoque ...