Bolivia: Cincuenta y tres días de bloqueo y una tregua que no debía firmarse
La crisis boliviana entró en una nueva fase. El gobierno de Rodrigo Paz Pereira no logró estabilizar el país ni lo logrará. Contra lo que sueñan algunos sectores de la izquierda, y los que otros prefieren olvidar, el derrumbe del MAS no abrió una salida progresiva. Y aunque la Central Obrera Boliviana (COB) demostró todo su poderío al paralizar la circulación nacional, su dirección, históricamente atada al MAS, decidió descomprimir el conflicto y acordó con el gobierno, justo cuando el Ejecutivo estaba más débil. Ya no se trata de saber si habrá nuevas luchas, porque el "dieselazo", el endeudamiento con el FMI y el avance sobre los territorios indígenas las preparan. La pregunta es qué política necesita la clase trabajadora para convertir esa fuerza en una salida propia. Un gobierno sobre una crisis estructural La base de la crisis es material, no es meramente superestructural, Bolivia se quedó sin hidrocarburos. El ciclo del gas se agotó, las reservas cayeron, la producción ...