El tren blindado de Trotsky y la ventana hacia Berlín: cuando la estrategia militar rozó la revolución europea
Por Raúl Valle Desde el punto de vista militar, la creación del Ejército Rojo entre 1918 y 1920 fue uno de los prodigios organizativos más extraordinarios de la historia. La Revolución de Octubre había heredado un ejército imperial descompuesto, donde los soldados huían de las trincheras y elegían a sus propios comandantes en asambleas. No había disciplina, no había oficiales leales, no había líneas de abastecimiento. El Estado Mayor zarista se había disuelto o pasaba a la contrarrevolución. En ese vacío, León Trotsky, recién nombrado Comisario del Pueblo para Asuntos Militares y Navales, emprendió la tarea de construir una máquina de guerra que en dos años pasó de ser una banda de guardias rojos improvisados a una fuerza de cinco millones de soldados, con una estructura de mandos, servicios de inteligencia, trenes blindados y una logística que sostuvo frentes que se extendían desde el Báltico hasta el Caspio. Si alguno le gusta comparar, Napoleón había heredado un ejército ya or...