Cayó el dólar, al corazón de Miley.
Por Raúl Valle
El dólar estadounidense sufrió este martes 27 de enero de 2026 una caída brutal que lo llevó directamente a su nivel más bajo en casi cuatro años, porque el índice Bloomberg Dollar Spot Index se desplomó un 0,7% sumando cuatro días seguidos de pérdidas intensas provocadas por el fuerte repunte del yen japonés que gana terreno.
La incertidumbre política es cada vez más densa en torno a la Reserva Federal de Estados Unidos con dudas sobre sus próximas movidas y los miedos reales a una paralización completa del gobierno norteamericano por falta de acuerdo presupuestario, al punto que el ICE U.S. Dollar Index llegó a hundirse hasta los 96,8 puntos en un valor que no se registraba desde mediados de 2025, un escenario que golpea de frente a Argentina por su dependencia total de esos dólares para sobrevivir día a día. Porque la Argentina de Milei con la complicidad peronista es una factoría de Trump en la actualidad.
Argentina vive completamente atada a los dólares que entran por exportaciones clave del agro como soja, carne, trigo y limones que generan los ingresos necesarios para pagar la deuda externa, y para importar gas oil, remedios esenciales, maquinarias para fábricas y repuestos que mantienen en marcha el aparato productivo nacional, pero esta debilidad global del billete verde hace que cada tonelada o kilo exportado rinda mucho menos en términos reales de moneda fuerte.
Entonces, lo que sucede, es que desincentiva a los pulpos capitalistas agroexportadores del país a liquidar rápido en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) oficial y agrava la sobrevaluación del peso argentino que los analistas miden en un 20% o más según bancos como Barclays, una táctica que el gobierno de Javier Milei usa a propósito para mantener la inflación a raya en 2 o 3% mensual pero que en este contexto de dólar débil internacional se va a transformar en un boomerang que erosiona la competitividad de los capitalista en Argentina en ventas al mundo y deja al Banco Central con reservas cada vez más diluidas como lo sólido en el aire.
Javier Milei tomó la presidencia en diciembre de 2023 con un supuesto plan agresivo de ajuste fiscal, motosierra a los trabajadores y como sus libros, trucha el superávit primario que dice que bajo la inflación desde el 25% mensual inicial hasta los niveles actuales mucho más controlados, fraguó los índices de medición de la canasta del Indec, y mientras las encuestas de enero 2026 dicen que le dan 60%, lo ubican entre los líderes políticos mejor valorados a nivel mundial, pero sin embargo todo ese esquema descansa sobre bases sobre de mentiras.
Porque las reservas netas del Banco Central, unas de las más bajas de la historia, están en números rojos por unos 10 mil millones de dólares, una debilidad que este desplome del dólar acelerará sin piedad al cortar el flujo de divisas frescas, se le va a reventar el miocardio, y las arterias no van a poder bombear a su sistema en hipoxemia ultravioleta.
Es porque se va a quedar sin exportaciones que son vitales para sostener el ''crawling'' oficial del tipo de cambio y evitar una devaluación forzada que reavive la inflación dormida con tanto sacrificio social. Entonces será hacia la devaluación y al más allá...
Por otro lado la deuda externa configura las arritmias mortales de un corazón oscuro y persistente de esta crisis capitalista argentina con un stock total de unos 320 mil millones de dólares entre compromisos públicos y privados que cargan sobre los hombros de cada uno de los 52 millones de habitantes del país alrededor de 6.800 dólares por cabeza, incluyendo vencimientos críticos para 2026 que superan los 19.500 millones de dólares con pagos específicos como 4.200 millones al FMI en enero y otros 4.400 millones poco después más obligaciones con bonistas privados internacionales.
Es un problema histórico que arranca en la dictadura militar de 1976 cuando la deuda explotó de 8 mil millones a 46 mil millones en solo siete años gracias a préstamos masivos bancos privados y una fuga salvaje de capitales equivalente a 23 mil millones de dólares, continuó con los gobiernos kirchneristas que licuaron parte mediante defaults selectivos pero recurrieron a saquear fondos del ANSES para cumplir con acreedores extranjeros, se infló dramáticamente bajo Macri con el megacrédito del FMI, continuo con el 4 gobierno K, uno de los peores de la historia Argentina, después de que decían ''Los peronistas veníamos para quedarnos'', o ''Decada Ganada'', se hicieron ''bosta'' y posibilitaron y son ahora cómplices del ''bodrio liberal''.
Ahora bajo Milei, la deuda externa se maneja increíblemente con el apoyo de los comunistas chinos con las refinanciaciones precarias como swaps o REPOs de emergencia por 3 mil millones de dólares de JP Morgan y el Bank of China en enero de 2026 que solo sirven para patear el problema adelante sin resolver jamás la dependencia estructural de dólares escasos.
Bueno, vamos al grano: La Argentina de Milei debe generar los dólares imprescindibles para afrontar esta deuda pesada solo mediante un superávit comercial que arrastre en un 80% el sector agropecuario con liquidaciones promedio de 94 millones de dólares diarios en el MULC oficial complementado por ingresos menores del turismo, exportaciones de servicios y una inversión extranjera directa que Milei promete a gritos pero que nunca llegará. La inversión extranjera es las baja en los tiempos de Milei, más baja que en la época del Kirchnerismo. Hay que decir la verdad en este sentido.
Mientras el Banco Central busca acumular entre 10 y 17 mil millones anuales mediante compras en el mercado spot pero como baja a nivel internacional, este dólar débil a nivel global destroza el plan trucho de Milei, porque se va a devaluar el precio real de cada exportación concreta, por ejemplo, un kilo de soja pierde entre un 10 y 15% de su valor en dólares efectivos especialmente si se suman sequías climáticas o una demanda más tibia desde China que ya compra menos, dejando reservas netas negativas que no alcanzan ni para cubrir un mes entero de pagos urgentes y empujando al gobierno a operaciones de corto plazo como préstamos puente que generan más deuda sobre la deuda acumulada en un círculo vicioso interminable.
Cuando se habla de ''Crisis" no es para el capitalista, es para el obrero.
Los trabajadores del país son los que padecen las consecuencias más crudas y visibles de esta tormenta financiera porque cualquier crisis de pagos inminente desata una devaluación galopante que catapulta el dólar blue desde sus cotizaciones actuales de 1.480 o 1.500 pesos hasta los 2.000 o más en solo semanas con un efecto dominó que disparará la inflación al 10 o 20% mensual como en nafta, pan, carne, leche y servicios públicos erosionando hasta un 30% del poder adquisitivo real de los salarios tal como sucedió en los picos de 2023 y 2024.
Al mismo tiempo y en tendencia, el desempleo se dispara en regiones agroexportadoras con frigoríficos, galpones y plantas procesadoras, cerrando operaciones en el interior incluyendo Tucumán con sus limones y caña de azúcar, parados por falta de compradores rentables, fábricas industriales que dependen de insumos importados entran en ''parálisis'' por escasez de divisas y la pobreza nacional escala velozmente hacia el 45 o 50% dejando familias enteras en la cuerda floja mientras Milei con la complicidad del kirchnerismo residual o la casta política tradicional piden otro salvataje de Trump porque el ya crónico modelo económico primario y exportador ha colapsado y nos expone de forma brutal a los caprichos impredecibles de los mercados en Wall Street.
El gobierno de Javier Milei encara un riesgo colosal de derrumbe político porque si bien su imagen positiva se sostiene alta en este enero de 2026, la caída del dolar y el repunte inflacionario al 5% mensual hacia junio desataría protestas callejeras y sectores críticos de la CGT y la Izquierda que van a estructurar una huelga general, pese a la complicidad o parálisis peronistas, y la postergación de acciones hasta el final del FITU que especula con el escenario electoral, pese al aumento de despidos, baja salarial y los actuales recortes sociales profundos
El muerto que parla de Milei depende de apoyos externos volátiles como los aranceles proteccionistas de Donald Trump contra competidores como Brasil que podrían desvanecerse ante un ''shutdown'' presupuestario en Washington o los swaps comunistas y chinos concedidos a cambio de concesiones en represas hidroeléctricas y litio argentino que comprometen la soberanía nacional de manera irreversible, todo ello mientras el superávit fiscal primario del 1,5% del PBI pasa por alto los intereses devoradores de la deuda, los pagos jubilatorios que rankean como los peores de toda Latinoamérica y la vulnerabilidad extrema ante shocks externos como esta caída abrupta del dólar que desnuda la fragilidad de la narrativa libertaria de éxito económico sostenido.
La caída del dólar estadounidense perjudica gravemente a Argentina de múltiples formas entrelazadas que terminan impactando directo en la vida de los trabajadores porque reduce el valor real de las exportaciones agropecuarias clave que representan el 80% de los dólares entrantes erosionando así la capacidad del Banco Central para acumular reservas netas ya negativas y forzando una presión insostenible sobre el tipo de cambio oficial que podría colapsar en una devaluación abrupta que se descargará en los trabajadores y no en los capitalistas, con inflación descontrolada al 10-20% mensual, al tiempo que agrava la crisis de pagos de la deuda externa por 19.500 millones en 2026 al escasear divisas spot para el FMI y bonistas dejando al gobierno sin margen para maniobrar sin imprimir pesos o pedir más préstamos tóxicos, lo que llevará a disparar, aún más, el desempleo en el interior productivo con fábricas y campos parados por menor competitividad y pérdida de mercados.
La pobreza ya saltó del 38% al 50% erosionando salarios y jubilaciones en un círculo vicioso que expone la dependencia primaria de la economía argentina a vaivenes globales sin diversificación real.
Mientras Milei despide, baja salarios, pide auditorías a los piqueteros que luchan y les hace juicios truchos, no existe ninguna auditoria implacable de la deuda externa y capitalista para repudiar lo odioso junto a políticas de retención de dólares para industria y salarios dignos, por eso, esta caída del dolar no será un tropiezo pasajero sino el detonante de una crisis profunda en 2026 donde los laburantes volvemos a pagar el costo total mientras la casta y los capitalistas de Milei y antes de los peronistas, siguen blindados. Por ahora.

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