El peronismo vuelve apoyar a Milei, y otra vez se hacen los giles y gilas
Por Raúl Valle
Aunque se simule lo contrario, no interesa, el peronismo siempre ha cultivado históricamente un método de conciliación de clases y entrega que facilita la aprobación de políticas de gobiernos liberales o neoliberales, priorizando pactos pragmáticos sobre confrontaciones ideológicas, como se evidenció en 2001 con la Alianza de Fernando de la Rúa, cuando el PJ nacional y provincial respaldó el presupuesto de ajuste fiscal pese a la crisis económica: diputados peronistas como Jorge Yoma (La Rioja), Antonio Cafiero (Buenos Aires), José Luis Manzano (Buenos Aires) y Hugo Curto (Buenos Aires) votaron a favor en la Cámara baja, mientras senadores como Juan Carlos Romero (Salta), Eduardo Menem (La Rioja) y Emilio Mondino (Córdoba) sumaron al quórum y mayoría simple para sancionar recortes en jubilaciones y obra pública, negociando coparticipación extra para provincias en un Congreso donde el PJ controlaba mayorías relativas.
De igual modo, durante la presidencia de Mauricio Macri (2015-2019), senadores peronistas liderados por Miguel Ángel Pichetto aprobaron leyes clave como la reforma previsional en 2017 con 43 votos a favor —incluyendo a José Alperovich (Tucumán), Lucía Corpacci (Catamarca), Omar Perotti (Córdoba), Alfredo Luenzo (Chubut) y Miguel Ángel Pichetto (Río Negro)—, la de Consenso Fiscal con 52 afirmativos y la de Responsabilidad Fiscal con 53, entregando mayorías al macrismo en minoría legislativa a cambio de fondos provinciales y estabilidad política, en un gesto de conciliación que evitó vetos masivos y sostuvo el gradualismo económico.
Este patrón de apoyo transversal se repite ahora con Javier Milei y el Presupuesto 2026, donde el peronismo suministró los votos decisivos para su sanción: en Diputados, La Libertad Avanza aportó 95 bancas pero alcanzó 132 afirmativos gracias a peronistas como Carlos Omar Arce (Misiones), Sonia Elizabeth Rojas Decut (Corrientes), Germán Martínez (La Rioja) superando los 97 negativos y asegurando la media sanción el 17 de diciembre pese a recortes en educación y salud.
En el Senado, con 72 miembros, los 20 libertarios más aliados PRO y UCR no bastaban para los 46 votos a favor obtenidos el 26 de diciembre; peronistas como Guillermo Andrada (Catamarca, leal a Raúl Jalil), Sandra Mendoza (Tucumán, por Osvaldo Jaldo), Carolina Moisés (Jujuy) y otros de Convicción Federal cruzaron al oficialismo, rechazando solo artículos menores pero aprobando el grueso del ajuste con déficit cero.
Esta entrega peronista, arraigada en la tradición justicialista de mediación entre clases desde la restauración democrática de 1983, hipoteca reclamos populares por favores locales —fondos coparticipables y obras provinciales—, validando el relato mileísta de un Congreso "colaboracionista" y consolidando recortes que afectan a jubilados y universidades, aunque hagan humo diciendo que no, es la misma continuidad con las concesiones a De la Rúa —donde nombres como Yoma, Romero y Menem pavimentaron el colapso de 2001— y con Macri que priorizaron la gobernabilidad sobre la confrontación social.
De nada sirve votar con el peronismo, ni en sus distintas variantes, y menos organizarse, y mucho menos luchar con ellos. La salida es con la Izquierda.

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