Urchin, una película para ver
Por Raúl Valle
Urchin (2025), dirigida por Harris Dickinson, se inscribe en la tradición del cine de testimonio de Ken Loach y autores afines como Mike Leigh o los hermanos Dardenne, caracterizado por un realismo social crudo y neorrealista que prioriza la autenticidad de las vidas marginadas mediante actores no profesionales o naturales, locaciones reales, diálogos improvisados y una cámara que captura lo cotidiano sin adornos ni espectacularidad, denunciando injusticias del capitalismo en Inglaterra como la pobreza, el desempleo y la exclusión proletaria con un compromiso militante que interpela al espectador hacia la empatía y la acción política, heredero del Free Cinema británico y del neorrealismo italiano, donde la forma misma del cine —minimalista y directa— revela la verdad de los oprimidos como en Cathy Come Home o Kes.
La sinopsis narra la historia de Mike, un joven sin hogar en las calles húmedas de Londres atrapado en un ciclo autodestructivo de mendicidad, robo, adicción y violencia que lo lleva a prisión; al salir, busca redención mediante un empleo precario como cocinero, apoyo social efímero y cintas de autoayuda, alejándose de viejos amigos tóxicos mientras lidia con demonios internos y un entorno clasista hostil que ofrece chispazos de esperanza como un romance inesperado, todo en 99 minutos de retrato íntimo sobre pobreza urbana, fragilidad humana y lucha por la dignidad.
Su fotografía, a cargo de Josée Deshaies, emplea planos largos y naturales en locaciones reales, con luz ambiental sin filtros que enfatiza la suciedad de las calles, la lluvia perpetua y la vulnerabilidad corporal de Dickinson, creando una intimidad opresiva que sumerge al público en el lumpenproletariado como un ensayo visual de confesión dolorosa, al estilo de Loach.
El montaje sobrio y elíptico evita cortes dramáticos por transiciones fluidas que mimetizan el paso monótono del tiempo en la marginalidad —de la mendicidad al robo, la cárcel y el intento fallido de redención—, acumulando secuencias de rutina precaria para generar un ritmo hipnótico que denuncia la alienación sin concesiones moralistas, potenciando emociones contradictorias como rabia y ternura al revelar la fragilidad humana bajo el yugo clasista.
Esta obra refleja la lucha de clases en la Inglaterra contemporánea, mostrando a Mike como proletario marginado por el capitalismo liberal, cuya herencia destructiva de fuentes laborales se remonta a las políticas liberales de Margaret Thatcher en los 80, que desmantelaron industrias como la minería y los astilleros mediante privatizaciones masivas, desregulación y quiebras deliberadas para disciplinar al proletariado, dejando un legado de desempleo estructural, precariedad y lumpenproletariado que persiste en el trabajo eventual y la exclusión juvenil actual, similar al aumento de desempleo y precariedad laboral que afecta a miles de trabajadores precarios y desocupados; ilustra el lumpenproletariado urbano abandonado por el sistema, un eco de la división que aumenta entre capital y trabajo precario, vinculándose directamente con la creciente desigualdad en UK donde el desempleo juvenil al 16% refleja la explotación de los jóvenes como mano de obra desechable en sectores de bajos salarios como retail y hostelería.
En un país como Inglaterra que se introduce en la guerra imperialista de Rusia y la OTAN, y necesita derrotar a su proletariado otra vez y potenciar su política bélica hacia el mundo. Es una descomposición política interna.
La tasa de desempleo general se mantiene en 5,1% desde finales de 2025, el nivel más alto desde 2021, impulsada por subidas en cotizaciones patronales, salario mínimo y regulaciones laborales que frenan contrataciones —eco thatcheriano amplificado por recortes posteriores—, mientras el desempleo juvenil alcanza el 16% (735.000 jóvenes de 16-24 años), el peor en una década, con proyecciones de 13,7% en noviembre 2025 y posible pico en 2026 por IA y recortes; el trabajo precario crece en gigs y bajos salarios, exacerbando la pobreza urbana como la de Mike.
En Argentina, un paralelo idéntico ocurre con las políticas liberales de Javier Milei y la complicidad peronista desde 2023, que destruyen fuentes laborales mediante ajuste fiscal salvaje, despidos masivos en el Estado, devaluación y desregulación que precarizan el empleo privado, con complicidad del peronismo de los gobernadores dialoguistas que aprueban las leyes laborales regresivas y presupuestos de hambre, elevando el desempleo al 10% y la pobreza al 50% si contamos el monotributo trucho que pese que la mayoría no trabaja pagan para la obra social y una jubilación minima en 2026, replicando el modelo thatcheriano de proletarización forzada y lumpenización juvenil en villas miseria porteñas, acompañada por una digencia política y empresarial, también, lumpen pero con dinero, como un Urchin criollo en el conurbano bonaerense.
Es interesante un reflejo político deformado de lo que está pasando en Inglaterra de la lucha de clases, es el Your Party de Jeremy Corbyn y Zarah Sultana lanzaron Your en 2025 como alternativa izquierdista al Laborista de Starmer, con un programa centrista y promoviendo redistribución de riqueza; en enero 2026, enfrenta divisiones internas con elecciones al comité ejecutivo donde Corbyn busca liderazgo si gana "The Many" contra "Grassroots Left", transitando a una asociación no incorporada, con independientes y afiliaciones bajas, pero las encuestas pasadas sugerían 10-18% apoyo; aún no formalizado del todo, generaría una fragmentación a la izquierda laborista.
Los jóvenes desempleados como Mike enfrentan barreras como recortes y falta de oportunidades, y un crecimiento de marchas fascistas contra los inmigrantes, pero también con ecos ya propio en la estructura social inglesa, un caso fueron los disturbios pasados (2011) por pobreza juvenil, pero sin movimientos masivos actuales documentados más allá de huelgas generales, y un Your Party sin personalidad de clase que podría atraerlos con su foco comunitario, aunque con divisiones internas y una baja base que limitan su éxito; un triunfo requeriría unidad, movilización masiva y un programa no anticapitalista sino socialista, todo improbable pronto dada fragmentación política y la falta de conciencia de superar la represión estatal histórica.
Solo la unidad de los Estados Unidos Socialistas de Europa pudo y debe elevar a los jóvenes trabajadores para un triunfo con la clase obrera mundial.

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