Una posible sequía en Febrero puede matar a Milei, los trabajadores deben estar atentos y actuar.
Raúl Valle
En enero de 2026, Argentina enfrenta un escenario donde la inflación, si bien se desacelera, revela una persistente fragilidad económica, con un pico en diciembre de 2025 de 2,8% mensual que cerró el año en 31,5% anual, el más bajo en ocho años según el INDEC, impulsado por aumentos en alimentos, transporte y precios regulados con ajustes diferidos bajo la austeridad fiscal.
Este nivel refleja expectativas de indexación arraigadas, donde los temores al dólar paralelo y al tipo de cambio contagian los precios, aún cuando la base monetaria cero y las tasas altas contienen el salto, dejando los salarios reales 20% más bajos que en 2023 y al consumo deprimido en recesión selectiva.
Para este mes se proyecta un crecimiento de 2% mensual con una tasa anual de 20-24% según el REM-BCRA, pero es vulnerable a reservas insuficientes que podrían disparar las importaciones y revertir la caída.
La deuda externa bruta totalizó US$316.935 millones al 3T 2025 (46% PIB), pública en US$170.506 millones (53,8%: bonos US$70.634 millones, préstamos US$99.872 millones) y privada US$146.429 millones (46,2%: empresas US$110.506 millones, IED US$59.324 millones), con vencimientos en 2026 por US$19.500 millones, de los cuales US$8.446 millones son bonos, US$4.401 millones al FMI (netos US$2.300 millones), US$4.716 millones son multilaterales -que exigen refinanciar US$4.000 millones en bonos, drenando reservas netas negativas y subiendo tasas que contraen el crédito y la inversión pese al FMI +4% PIB.
Las empresas privadas enfrentan shocks globales, reduciendo el gasto de capital y amplificando las restricciones de producción. Hay cierres y despidos en crecimiento. Cierran tres fábricas por día.
Lo presentado por el gobierno de Milei es un boludeo atómico, presentó como superávit fiscal primario -vía gasto mínimo histórico, la Nación por debajo de las provincias desde los 90- porque es precario por exclusiones: omite intereses capitalizados en pesos (4.762 millones en abril de 2025, convirtiendo el saldo en un déficit real de 4.190 millones), congela la obra pública, retiene la coparticipación (Buenos Aires reclama 12.100 millones en educación/salud) y extiende presupuestos sin ejecución social/universitaria.
Depende entonces de las exportaciones agrícolas estacionales y de políticas regresivas sobre jubilados y salarios, que capitalizan cargos diferidos ante el FMI alertando de déficits latentes que presionan sobre tasas y mercados.
Si los ingresos caen por la baja de las materias primas, las tensiones provinciales intensifican los juicios irregulares y las retenciones, obligando a la emisión encubierta a través del BCRA para transferencias diferidas.
Los pagos netos negativos del FMI agotan las reservas pese al MULC (US$ 700 millones en enero), impulsando el dólar oficial, la indexación y la inflación al 4-5% mensual.
El acaparamiento privado absorbe el 80% del ingreso, agotando el MULC, desalentando la IED y reduciendo las exportaciones no agrícolas.
La deuda privada está colapsando en defaults corporativos, propagando quiebras de PYMES, despidos y un PBI de -2% vs. +4%, con un riesgo país >1.000 (actualmente 564) cerrando el financiamiento y forzando un default selectivo o al FMI más duro, replicando las espirales de 1989/2001 donde los "balances" contables ignoran las presiones reales.
El problema, el principal, es que se necesitan dólares porque la deuda requiere dólares en efectivo, el FMI y los bonos rechazan los pesos, y las reservas líquidas no alcanzan los US$19.500 millones. Una conclusión interesante es que, si bien el lumpen de Milei quería dolarizar la economía, terminó destrozado por su propia ideología liberal y de recrear una sociedad civil y burguesa con ansias de dolarizar el estado.
Un posible golpe final a Milei
La sequía, recurrente en Argentina y los ultimos informes meteorológicos, debido a La Niña que se pronostican en febrero 2026, podrían intensificarse en febrero-mayo 2026 en el centro/noreste (Pampeana, Litoral: Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos), y donde el déficit hídrico actual agrava la falta de lluvias por debajo de la media en parte en algunas zonas cuyanas por responsabilidad de los proyectos y actividades de la megaminería y la contaminación, de la que son cómplices tanto los Milei, peronistas como los radicales (Mendoza: se han reducido un 58-63% los caudales normales en la zona de Tunuyán/Diamante/Grande.
Históricamente, cuando se habla de sequía, las pérdidas como en el 2023 fueron así: 50 millones de toneladas de soja/maíz y US$20-25 mil millones en divisas, por eso, una sequía promedio dejaría entre 30 y 40 millones de toneladas de soja, 20-25 millones de toneladas de maíz, evaporando entre US$12 y 18 mil millones en exportaciones de un superávit comercial del 80% y derrumbando las liquidaciones del MULC de US$94 millones diarios a US$50 millones, agotando las reservas e impulsando la inflación, aún más, sin un freno fiscal viable.
Esto aceleraría la espiral de la propia crisis capitalista actual, convirtiendo la precariedad fiscal en una crisis terminal al negar realidades como la de un excedente ilusorio ante una sequía como la que ya hemos detallado y como ya ha ocurrido en la historia argentina.
¡Hay que estar atentos y despertar!

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