Trump pide la paz para reconfigurar la guerra. Derrota estratégica con las petroleras europeas y la expresión de una crisis más profunda.
Por Raúl Valle La actual guerra entre Estados Unidos e Irán en el Golfo y en el Estrecho de Ormuz dejó de ser un episodio más de tensión regional para convertirse en uno de los ejes críticos de la situación mundial. El rompecabezas combina un alto el fuego frágil, una negociación en curso bajo chantaje militar, el cierre de una de las principales arterias energéticas del planeta y el reposicionamiento de potencias como China, Arabia Saudita y Pakistán. Sobre ese escenario se despliegan, al mismo tiempo, operaciones militares, bloqueos navales, incautación de buques, amenazas abiertas a la infraestructura civil iraní y la expectativa ansiosa de los mercados financieros ante cualquier señal de relajación o agravamiento del conflicto. Lo que aparece en los titulares como “conversaciones de paz”, “ceasefire” o “reapertura de Ormuz” condensa, en realidad, una disputa estratégica por el control de la energía, las rutas marítimas y la jerarquía del sistema internacional, como una expres...