Trump y las próximas elecciones: el diésel no se volvió solo su flanco más expuesto, sino que es el el capitalismo y su autoliquidación.
El 1 de octubre el diésel costaba en Estados Unidos 6,39 dólares por galón, según AAA, a centavos del récord de fines de septiembre y casi tres dólares más que un año atrás. Es un precio que se derrama sobre toda la economía, porque el diésel mueve los camiones que llevan la comida y las mercancías y hace andar tractores y maquinaria de obra. La guerra con Irán cortó buena parte del suministro desde Medio Oriente y Rusia prohibió sus exportaciones tras los ataques ucranianos a sus refinerías. A un mes de las legislativas, Trump necesita mostrar una baja, y los propios republicanos le señalan el camino: el senador Chuck Grassley, en nombre de los agricultores, pidió un embargo a las exportaciones de diésel, y en la Cámara hay proyectos para restringirlas. La lógica es simple, si el combustible que hoy se vende afuera se queda adentro, hay más oferta local y el precio cede. Goldman Sachs calcula una baja de unos 25 centavos por semana, y Oxford Economics, una caída cercana al...