La CGT quiere litigar la reforma laboral que dejó pasar: ¿todavía puede posar de autoridad moral?
Por Raúl Valle Hay una escena demasiado porteña-argento en todo este episodio. Primero, una parte del sistema político que después se presenta como defensora del trabajo acompañó, facilitó o no bloqueó a tiempo una reforma laboral que toca núcleos duros de protección obrera; después, cuando el daño ya está hecho y la ley ya fue sancionada, aparece el gesto combativo del amparo, la foto de la resistencia y la narrativa del “freno judicial” como si eso alcanzara para borrar la responsabilidad política previa. El problema es que un amparo, aun cuando consiga suspender artículos relevantes, no repara el hecho central, la reforma existió, fue votada, fue reglamentada y corrió aunque sea por un lapso con una pretensión de normalidad institucional. Y más grave todavía, en el recorte de lo que se discute, muchas veces queda afuera lo más decisivo para la defensa concreta del trabajador. La discusión pública quedó capturada por los puntos más vistosos, despidos, indemnización, trabajo no ...