El delito de discutir a Marx y Lenin en Rusia: Putin castiga lo que Stalin no pudo borrar
Por Ulra Hay una escena que resume mejor para un militante que cualquier análisis el momento que atraviesa Rusia. En febrero de este año, un tribunal militar condenó a dos años de colonia-asentamiento a Harry Azarián, un estudiante kazajo de 23 años que cursaba una maestría en ciencia política en la Universidad Estatal de San Petersburgo. Su delito fue haber hablado, en una reunión de un grupo de compañeros trotskistas, de revolución, de odio de clase y de la fuerza de la calle. Mientras eso ocurría, por iniciativa de la burocracia de la oligarquía del gobierno de Putin en las plazas y en los manuales escolares de ese mismo país crecía, año tras año, el culto oficial a la figura de Stalin, el hombre que exterminó físicamente a la corriente política a la que ese estudiante efectivamente pertenecía. Entender por qué esas dos cosas suceden al mismo tiempo, y por qué no es casualidad, exige mirar de cerca cómo funciona hoy el capitalismo ruso en pie de guerra. Con Putin no se v...