RECORD HISTÓRICO DE MOROSIDAD EN LOS BANCOS
Por Raúl Valle
En febrero de 2026, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) registra niveles inéditos de morosidad en la cartera crediticia, con el segmento de préstamos personales superando el 11% de incumplimiento -el pico más alto en 15 años-, mientras que las tarjetas de crédito trepan al 8,41% desde un modesto 1,57% hace un año, según datos del Informe de Bancos y el Boletín Estadístico mensual.
Esta explosión, que triplica los indicadores de 2024, refleja un fuerte deterioro en la calidad crediticia de los hogares (7,3-7,8% agregado), impulsado por salarios reales erosionados un 25% debido a una inflación acumulada del 45% anual y tasas nominales del 70% en préstamos personales, configurando un ratio de deuda privada/PIB que se acerca al 5,2% y amenaza la solvencia sistémica con provisiones técnicas en el 102-155% de las carteras irregulares.
Este círculo vicioso y capitalista se ve agravado por un endurecimiento regulatorio del BCRA, que eleva las provisiones y los criterios de puntuación, contrayendo el stock crediticio un 12% interanual a pesar de un ROA sectorial de tan solo el 4% anualizado, lo que ralentiza la intermediación y profundiza la recesión con una caída del PIB estimada en un 2,5% para el bimestre.
Los hogares de ingresos medios-altos, incluso en centros regionales como Rosario (Santa Fe), lideran la mora con atrasos sextuplicados en el consumo diferido para cubrir servicios básicos, lo que evidencia fallas estructurales: débitos automáticos desregulados y ausencia de paridades libres, mientras que el regulador evalúa ajustes metodológicos en la Clasificación Estadística de Deudores (CED) para "suavizar" cifras que ya superan los umbrales de alerta del 5% en el sector privado no financiero.
Reservas netas de USD -17.900 millones y vencimientos externos de USD 57.000 millones en 2026 amplifican los riesgos, con analistas burgueses que han advertido un posible "credit crunch" que elevará el spread soberano en 200 puntos básicos si no intervienen moratorias o topes focalizados al TNA.
Esto se debe según la izquierda que los salarios promedio perdieron terreno ante una inflación de 31,8%, con reales cayendo hasta 25% en los hogares promedio debido a la falta de ajustes dinámicos frente al IPC de alimentos que subió 35,9% anual en enero de 2026 y 4,7% mensual.
La Canasta Básica Total (CBT) para una familia típica alcanzó $ 1.257.329 en noviembre de 2025 (+ 25,4% a/a), con CBA (indigencia) en + 28,9%, impulsada por aumentos en carnes (100% en casos), lácteos y verduras que absorben 65% del presupuesto familiar, obligando a refinanciar a través de tarjetas para consumo esencial en un contexto de SMVM rezagado y paridades desgastadas.
Esto se atribuye directamente la morosidad récord a esta disparidad, el estancamiento de los ingresos (remuneraciones +3% mensual frente a IPC 2,9%) convierte las deudas en un "salvavidas de plomo", multiplicando por seis los impagos en las tarjetas para pagar la comida y las tasas (+4,1% en CBA), y desplomando la capacidad de pago en el 11% de los deudores. Nunca visto en la historia Argentina.
Fundamentalmente, este récord no es una mera coincidencia, sino una consecuencia de políticas de ajuste fiscal sin una contraparte en la recuperación del poder adquisitivo, la morosidad familiar (8,8% en enero) es seis veces mayor que la de las empresas (5,6%), castigando al 11% de los deudores en default crónico mientras que los bancos acumulan capital al 29% de los APR, priorizando la liquidez sobre los préstamos productivos.
El BCRA, en su Boletín de febrero, proyecta estabilización vía un recorte de tasa al 55% si la inflación converge al 2% mensual, pero sin reformas como la refinanciación UVA o retiros selectivos, el sistema financiero –con depósitos estancados en el 18% del PIB– enfrenta un default masivo que podría resultar en intervenciones regulatorias sin precedentes desde la crisis de 2001.
En resumen, el endeudamiento masivo y el impago sistemático de tarjetas y préstamos se debe inequívocamente a los salarios reales pulverizados y al aumento descontrolado de la canasta familiar, que devora los presupuestos y obliga a sobrevivir a ciclos de deuda insostenibles.
Es urgente un andamiaje técnico: límites LTV del 80%, créditos gratis para las pymes y los trabajadores y freno al crédito especulativo y la deuda odiosa porque llevará a la parálisis económica total. Hay que echarlo.
Anexo:
HIPERINFLACIÓN EN DÓLARES
En Argentina se está viviendo un fenómeno de hiperinflación en dólares, donde los precios de bienes y servicios internos suben más rápido que el tipo de cambio oficial del dólar, haciendo que el país sea cada vez más caro en términos de divisas extranjeras pese a no tratarse de una hiperinflación tradicional en pesos. Esto ocurre porque el gobierno aplica un "crawling peg" o ancla cambiaria, subiendo el dólar oficial solo alrededor del 2% mensual mientras la inflación general ronda el 2-3% o más, lo que genera un atraso cambiario que encarece todo al convertirlo a dólares. Las causas principales incluyen la inercia inflacionaria histórica de décadas, alta presión tributaria que eleva costos, proteccionismo y restricciones a las importaciones que provocan escasez y especulación en precios, además de falta de competencia y emisión monetaria residual para cubrir déficits. Como consecuencia directa para los salarios de los trabajadores, los ingresos reales se derrumban porque las paritarias o negociaciones colectivas apenas alcanzan aumentos del 1,5-2% mensual, por debajo de la inflación, lo que acumula pérdidas del 4-10% en el poder adquisitivo y obliga a los empleados formales y del sector público a recortar gastos en alimentos, transporte y servicios esenciales, profundizando la pobreza y la desigualdad social en un contexto donde el consumo se contrae y la economía informal que crece: Son los privilegios y la casta capitalista de Milei que arruinan conscientemente a la clase obrera. Hay que echarlo.
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