¿Qué significa ser una trabajadora y un trabajador realmente?

 


Por Raúl Valle


Karl Heinrich Marx nació el 5 de mayo de 1818 en Tréveris, Alemania, y falleció el 14 de marzo de 1883 en Londres. Fue filósofo, economista, sociólogo, historiador, periodista e intelectual revolucionario alemán. Lo hizo todo; algunos consideramos que aún no hay sociólogo que lo haya superado o que haya escrito algo más interesante. Entre sus obras más importantes se encuentran El Manifiesto Comunista, escrito con Friedrich Engels en 1848, y El Capital, publicado en 1867, considerada su obra cumbre y uno de los libros más influyentes de la historia.

La vida de Marx estuvo marcada por el exilio constante y la persecución política sistemática. Nunca ha habido un escritor tan perseguido en la historia, ni tan pobre debido al exilio continuo, a pesar de que sus escritos, al igual que los de algunos de los mejores periodistas, se publicaron en importantes periódicos. Los gobiernos europeos vieron sus ideas como una amenaza para el orden establecido. En 1843, la censura prusiana prohibió la Gaceta Renana, de la que era director, lo que lo obligó a emigrar a París con su esposa, Jenny von Westphalen. En 1845, Francia lo expulsó por su militancia comunista y se trasladó a Bruselas, donde tuvo que firmar compromisos de no publicar sobre política y renunciar a su nacionalidad prusiana. En 1848, tras la Revolución de Febrero, Bélgica lo arrestó y lo expulsó de vuelta a Francia. Ese mismo año regresó brevemente a Colonia durante la revolución alemana, fundó la Nueva Gaceta Renana y afrontó múltiples juicios por difamación, delitos de prensa e incitación a la rebelión, aunque fue absuelto en todos los casos. Finalmente, en 1849, tras la contrarrevolución, fue expulsado de nuevo y se instaló en Londres, donde vivió como refugiado político hasta su muerte. Si algún lector no encuentra interesante a este escritor por su tenacidad y fuerza para mantenerse en pie, probablemente nunca se ha atrevido a escribir o leer algo veraz y profundo.

La Liga de Comunistas surgió en junio de 1847 en Londres como el primer partido obrero internacional. Surgió del Congreso de la Liga de los Justos, que se fusionó con el Comité Comunista de Correspondencia fundado por Marx y Engels en Bruselas. En su segundo congreso, celebrado del 29 de noviembre al 8 de diciembre de 1847, se les encomendó la redacción del programa político de la organización. Así nació el Manifiesto del Partido Comunista, publicado en febrero de 1848. Esta liga representó la primera organización política del proletariado bajo los principios del socialismo científico y enfatizó el carácter internacional del movimiento obrero.

Marx conoció a Friedrich Engels en Colonia en 1842, durante la universidad. Juntos, tomaron varias veces el decanato, militaron en el movimiento estudiantil y se rodearon de los mejores docentes que desafiaron a los reyes y la oscuridad. Sin embargo, su colaboración teórica comenzó en 1844 en París. Engels, hijo de un industrial textil, había estudiado la explotación capitalista en Inglaterra, y obras como La situación de la clase obrera en Inglaterra influyeron profundamente en Marx. Su amistad duró más de cuarenta años de intensa colaboración intelectual y personal. Engels no solo aportó ideas originales sobre economía política, sino que también apoyó económicamente a Marx y a su familia durante décadas, lo que le permitió dedicarse a escribir El Capital. Desde Manchester, donde dirigía el negocio familiar, Engels enviaba dinero regularmente para cubrir las necesidades básicas de Marx, quien vivía en la extrema pobreza en Londres. Sin este apoyo, la escritura de la gran obra habría sido imposible. Marx perdió sus ingresos estables en 1862 y enfrentó graves problemas de salud, como carbuncos y abscesos, pero Engels lo mantuvo a flote. En 1867, incluso le envió fondos para recuperar su ropa y su reloj empeñados para que pudiera viajar a entregar el manuscrito.

El verdadero descubrimiento científico de Marx no fue la lucha de clases ni la explotación, conceptos ya abordados por historiadores burgueses como Thierry o Guizot y economistas como Smith y Ricardo. En una carta a Joseph Weydemeyer en 1852, Marx aclaró que su mérito residía en tres contribuciones: demostrar que las clases solo existen en fases históricas específicas de la producción; que la lucha de clases conduce a la dictadura del proletariado; y que esta dictadura es transitoria hacia una sociedad sin clases. Su ingenio consistió en analizar la mercancía, especialmente la fuerza de trabajo como mercancía. El capitalista no compra trabajo, sino la capacidad de trabajar, cuyo valor se mide por el tiempo socialmente necesario para reproducirlo. La plusvalía surge en la producción, cuando el trabajador genera más valor del que recibe en salario, lo que revela la explotación inherente al capitalismo.

El Capital requirió más de dos décadas de gestación. Marx estudió economía desde la década de 1840, pero tras la crisis de 1857 escribió los Grundrisse. Entre 1861 y 1863 escribió sobre la plusvalía. Planeó seis libros, pero se centró en el primero, El proceso de producción del capital, publicado en 1867 tras diez años de intensa escritura en condiciones de extrema pobreza y enfermedad. Los volúmenes II y III fueron editados por Engels póstumamente en 1885 y 1894.

En "Luchas de clases en Francia de 1848 a 1850", artículos para la Gaceta del Nuevo Rin, compilados por Engels en 1895, Marx analiza cómo las contradicciones de clase impulsaron los acontecimientos revolucionarios. Revela la corrupción burguesa, donde políticos e inversores manipularon fondos públicos para enriquecerse, como en proyectos ferroviarios. Introduce por primera vez la dictadura del proletariado como consigna tras la derrota obrera de junio de 1848: el proletariado debe derrocar a la burguesía, apropiarse de los medios de producción y abolir el trabajo asalariado.

En El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, escrito entre 1851 y 1852, Marx explica el golpe de Estado de Luis Bonaparte del 2 de diciembre de 1851 como resultado de la lucha de clases. Comienza con su famosa frase: «La historia sucede dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa». Critica a Hugo por personalizar el golpe y a Proudhon por excusarlo. Desarrolla la doctrina del Estado burgués, que el proletariado debe destruir, y compara la revolución de 1848 —descendente y traidora— con la de 1789.

Para Marx y Engels, como explican en La ideología alemana de 1846, comprender al ser humano requiere partir de su existencia real, física y vinculada a la naturaleza para satisfacer necesidades básicas como alimento, agua y refugio. Antes de pensar, el hombre trabaja para transformar la naturaleza. No la aísla, sino que la convierte en un ser social dentro de una sociedad que le ofrece refugio, educación y posibilidades. Comprender al hombre es comprender su sociedad.

Lo que distingue a las sociedades y épocas es su forma de producción: las fuerzas productivas (herramientas y organización) lo determinan todo. «Lo que los individuos son depende de las condiciones materiales de su producción», dicen Marx y Engels. El modo de producción de la vida material determina los procesos sociales, políticos e intelectuales. No es la conciencia la que determina el ser, sino la existencia social la que determina la conciencia, como escribió Marx en su Contribución a la Crítica de la Economía Política en 1859.

Las formas de pensamiento derivadas de la producción son ideología o superestructura. La religión ofrece refugio ante las dificultades; las ideas dominantes son las de la clase dirigente, que controla las publicaciones y la educación. La estructura económica es la base; el modo de producción abarca las condiciones materiales e ideológicas. El lugar que cada persona ocupa en él define su clase social.

Los modos de producción evolucionan mediante la dialéctica: el progreso se produce mediante la lucha de contrarios y revoluciones radicales. Marx imaginó un comunismo sin clases dominantes y con abundancia para todos.

Así, las trabajadoras y los trabajadores son históricos, porque cambian con su sociedad; sociales, inseparables de sus relaciones; prácticos, transforman la naturaleza para sobrevivir; e ideológicos, necesitan una visión del mundo que dé sentido a sus acciones.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La Crisis del Peronismo y el Resurgimiento de la Izquierda: Un Análisis de la Política Argentina Contemporánea

Alejandro Guerrero, Militante Incansable y Educador Revolucionario

El peronismo vuelve apoyar a Milei, y otra vez se hacen los giles y gilas