¿Por qué renunció Lavagna?
Raúl Valle
Porque ya no podía seguir mintiendo. La controversia en torno a la medición de la inflación durante el gobierno de Javier Milei y la renuncia del director del INDEC, Marco Lavagna, representan dos episodios interconectados que han reavivado el debate sobre la confiabilidad de las estadísticas oficiales en Argentina. La evidencia recopilada indica que las cifras de inflación publicadas por el organismo habrían subestimado significativamente el aumento real de precios debido al uso deliberado de metodologías desactualizadas, mientras que la salida de Lavagna se produce en medio de esta polémica y a días de implementarse una nueva forma de medición que probablemente evidencie este desfasaje.
El núcleo de la controversia sobre la inflación radica en que el INDEC continuó utilizando ponderadores de consumo basados en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de 2004-2005, es decir, con más de veinte años de antigüedad. Esta estructura de ponderadores no refleja los cambios sustanciales en los patrones de consumo de los hogares argentinos, particularmente el peso actual de servicios como tarifas, transporte y comunicaciones. El problema se agravó considerablemente tras las drásticas medidas del gobierno de Milei al inicio de su gestión, que incluyeron la eliminación de subsidios y aumentos tarifarios de magnitud inédita.
Según el exhaustivo análisis del Centro de Economía Política Argentina, si el INDEC hubiera aplicado ponderadores actualizados basados en la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares 2017-2018 —que el organismo tenía disponible desde hace años—, la inflación acumulada entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 habría sido del 288,2%, casi 39 puntos porcentuales superior al 249,5% informado oficialmente. Las mayores diferencias se concentraron precisamente en febrero y abril de 2024, cuando se produjeron los incrementos más pronunciados en los rubros Vivienda, que incluye servicios públicos, y Transporte. La gravedad de esta subestimación fue reconocida incluso por el Fondo Monetario Internacional, que exigió formalmente la actualización metodológica. Y lo que nadie dice que está inflación es superior al cuarto gobierno Kirchnerista.
El propio Banco Central de la República Argentina terminó admitiendo el problema cuando reconoció en su Informe de Política Monetaria que, de haberse aplicado la nueva metodología durante los últimos dos años, la inflación habría sido más alta. El organismo admitió que el nuevo índice otorgaría mayor peso a rubros como tarifas de servicios públicos que aumentaron tras la eliminación de subsidio, arriendos, gastos comunes y salarios. Esta admisión oficial confirma que la metodología vigente durante gran parte de la gestión Milei no capturó adecuadamente el impacto inflacionario de las políticas implementadas.
La demora en la actualización no puede interpretarse como una omisión técnica. Múltiples análisis coinciden en señalar que se trató de una decisión deliberada con efectos directos sobre la medición de la inflación. El INDEC contaba con los datos actualizados de la ENGHo 2017-2018 desde hace años, y los fuertes aumentos tarifarios al inicio de la administración Milei hicieron evidente la necesidad de actualizar los ponderadores. La persistencia en el uso de la metodología antigua permitió presentar cifras de inflación más bajas que las reales, favoreciendo el relato oficial sobre el "éxito" del programa de estabilización.
Esta manipulación metodológica tuvo consecuencias concretas sobre otros indicadores económicos y sociales. La canasta básica total, base para medir la pobreza, también subestimó el peso de servicios y transporte, lo que derivó en mediciones de pobreza potencialmente distorsionadas. Además, las mejoras introducidas en la Encuesta Permanente de Hogares para captar mejor los ingresos no laborales —como la Tarjeta Alimentar, pensiones no contributivas o programas educativos— aumentaron artificialmente los ingresos medidos de los hogares, lo que contribuyó a reducir las tasas de pobreza observadas sin que el INDEC explicitara claramente el impacto de estos cambios metodológicos sobre la comparabilidad histórica.
El caso más llamativo de estas distorsiones fue el salario no registrado, que según datos oficiales creció un 27,2% real entre la asunción de Milei y mayo de 2025, un resultado que contrasta abruptamente con la evolución del resto de los ingresos laborales y del empleo. Este dato aparentemente contradictorio está fuertemente influido por los cambios en la captación de ingresos no laborales, pero el organismo no explicitó adecuadamente estas modificaciones, generando confusión sobre la verdadera situación económica de los hogares.
La renuncia de Marco Lavagna el 2 de febrero de 2026 se produce en un contexto explosivo: apenas días antes de que se publique por primera vez el índice de inflación de enero bajo la nueva metodología basada en la ENGHo 2017-2018, que comenzó a aplicarse en ese mes. El economista, que había asumido la dirección del INDEC el 30 de diciembre de 2019 durante la presidencia de Alberto Fernández, presentó su dimisión sin explicitar públicamente los motivos, aunque en su carta de despedida destacó los logros alcanzados durante su gestión y la necesidad de encarar nuevos proyectos.
Fuentes sindicales del organismo asociaron la renuncia al congelamiento salarial que afecta a toda la administración pública nacional. El atraso de los salarios profundizó el malestar entre funcionarios de distintos niveles, quienes señalaron que la falta de actualización salarial desde el inicio de la gestión Milei dificulta la retención de cuadros técnicos y profesionales. Esta situación derivó en una sucesión de renuncias y reclamos internos que advierten sobre la pérdida de experiencia y capacidad en áreas clave del gobierno. Incluso Pedro Lines, quien asumió como director del INDEC tras la salida de Lavagna, había posteado días antes en LinkedIn su intención de irse del organismo por los mismos motivos salariales.
Sin embargo, el timing de la renuncia —inmediatamente antes de la publicación del primer dato de inflación con la nueva metodología— generó especulaciones sobre motivaciones adicionales. Lavagna, un funcionario de perfil técnico que había logrado mantener su cargo incluso tras el cambio de gobierno y el giro político radical que implicó el ascenso de Milei, podría haber preferido apartarse antes de que los nuevos datos evidenciaran públicamente la magnitud de la subestimación inflacionaria durante los dos primeros años de la gestión libertaria. La nueva metodología, que aumenta el peso de servicios y transporte en la canasta, probablemente muestre cifras más altas que las reportadas con la metodología antigua, haciendo evidente el desfasaje.
Pedro Ignacio Lines, licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires con experiencia en organismos estadísticos internacionales, quedó a cargo del INDEC. Lines se desempeñaba como director técnico del organismo desde 2018, coordinando la elaboración del programa estadístico anual y el desarrollo de normas y procedimientos técnicos. Su designación fue anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó su perfil eminentemente técnico como garantía de continuidad institucional. Lines había trabajado entre 2011 y 2016 para la Autoridad Estadística de Qatar y entre 2016 y 2018 estuvo a cargo de la compilación de la Balanza de Pagos, Deuda Externa y Posición de Inversión Internacional de Argentina.
La nueva metodología del IPC que comenzó a aplicarse en enero de 2026 incorpora modificaciones sustanciales. Se basa en la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares 2017-2018 y adopta la clasificación internacional COICOP 2018, un estándar internacional de clasificación del gasto de los hogares. Entre los cambios más significativos se encuentran un aumento en la ponderación de "Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles" de 13,1% a 18,5%, un incremento en "Transporte" de 13,1% a 15,8%, y un aumento en "Comunicaciones" de 2,8% a 5,2%. Paralelamente, la ponderación de alimentos se reduce de 27% a 22,7%, reflejando más acabadamente los consumos promedio de la sociedad actual.
El INDEC había anunciado en octubre de 2025 que implementaría esta nueva metodología, una actualización que según el propio organismo debía haberse realizado mucho antes. Vale mencionar que la metodología ya estaba lista en septiembre de 2024 y se había anunciado que se implementaría en dos meses, es decir, en noviembre de ese año. Sin embargo, pese a los reclamos por la veracidad de los números, se demoró su implementación hasta enero de 2026.
Las proyecciones oficiales del gobierno de Milei para 2026 reflejan un optimismo que contrasta marcadamente con las expectativas del mercado y los análisis privados. En el presupuesto aprobado por el Congreso, el gobierno proyecta una inflación anual del 10,1% para 2026, equivalente a una suba mensual promedio del 0,8%. Milei incluso aseguró públicamente que para agosto de 2026 la inflación comenzaría a caer prácticamente a cero. Sin embargo, no sucede, las expectativas privadas son mucho más moderadas, el consenso de consultoras estima una inflación que ronda entre 17,1% y 38%, con una mediana alrededor de 23,9% según LatinFocus. El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta alrededor del 19,6% para 2026.
Esta discrepancia entre las proyecciones oficiales y las privadas refleja las dudas sobre la sostenibilidad del proceso de desinflación. Aunque la inflación efectivamente bajó desde el pico de 25,5% mensual en diciembre de 2023 hasta niveles cercanos al 2% mensual a mediados de 2025, la tendencia muestra un repunte desde junio de 2025, cuando comenzó a aumentar ininterrumpidamente: 1,6% ese mes, 1,9% en julio y agosto, 2,1% en septiembre, 2,3% en octubre, 2,5% en noviembre y 2,8% en diciembre. Este comportamiento cuestiona el relato oficial sobre una desinflación sostenida.
Los analistas señalan que la persistencia inflacionaria se explica por múltiples factores estructurales que el ajuste fiscal por sí solo no puede resolver completamente. La inflación núcleo, que marca la dinámica más estructural, subió a 2,6% en noviembre de 2025, el nivel más alto desde abril, y la variación interanual se aceleró por primera vez en la era Milei.
El derrumbe económico de Milei es evidente, pero el peronismo lo sostiene. El juego de la reelección por parte de Milei es un futuro lleno de mentiras que la Izquierda debe combatir y desde sus periódicos está obligada a discutir trabajador por trabajador para explicar una salida socialista.

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