Milei y Trump hacia el abismo


Por Raúl Valle


Hace poco más de dos años, Javier Gerardo Milei irrumpió en la Casa Rosada prometiendo acabar con el "populismo" a través de la derecha. El colapso del kirchnerismo fue tal que sus remanentes terminaron apoyando, vergonzosamente, políticas liberales, desde la polémica por las reformas laborales en la dirección de sindicatos cómplices hasta el monotributo juvenil que encubre el desempleo y precariza el empleo por ley.

Las rupturas transitorias entre fracciones burguesas siempre han existido, pero su contenido "nacional" ha quedado obsoleto. Siempre fueron los procesos teóricos y prácticos acumulados por los trabajadores y trabajadoras quienes las definieron, defendiendo y luchando por su propia clase.

Milei prometió un ajuste que estabilizaría la economía argentina y la impulsaría hacia la prosperidad de un capitalismo libre. Pero su modelo, anclado en la sumisión al capital financiero internacional y la destrucción sistemática de las condiciones de vida de la clase trabajadora, chocó contra los muros de hierro de la economía dependiente argentina: una estructura colonial forjada durante siglos de extractivismo y endeudamiento crónico.

Hoy, una crisis capitalista múltiple condiciona el acuerdo Milei-Trump, al régimen político y a la necesidad del surgimiento de una auténtica dirigencia obrera. 

El Merval acumuló pérdidas del 7% solo en febrero; el dólar estadounidense cerró 2025 con su peor caída anual desde 2017 y proyecta una debilidad adicional del 8% en 2026; hay vencimientos de deuda externa por 19.500 millones de dólares, con pagos inmediatos como los 4.200 millones pagados en enero al FMI vía un préstamo desesperado de 3.000 millones a la banca privada a tasas de interés del 7,2%; con una volatilidad en los productos básicos, donde el trigo y el maíz capitalizan los repuntes internacionales pero la soja enfrenta la posibilidad de una sequía letal en el núcleo pampeano que anuncia bajas ventas luego de febrero; hay una precaria renovación del swap chino por 5.000 millones hasta julio que evita el colapso inmediato pero profundiza las contradicciones geopolíticas con Washington; y un detonador doméstico, la crisis explosiva del INDEC con la renuncia de Marco Lavagna, que expone la falsificación estadística al servicio de la narrativa oficial.

Desde el marxismo, esta confluencia no es mala suerte ni un error técnico, sino la manifestación de las contradicciones estructurales del capitalismo periférico en su fase imperialista madura. Las crisis cíclicas del capital —como la Gran Recesión Capitalista de 2008, desencadenada por la burbuja inmobiliaria y la titularización de la deuda, que obligó al rescate de la industria con 700.000 millones de dólares a través del TARP en EE. UU.—que luego esa crisis se descargan sobre las economías subordinadas, amplificadas por la dependencia primaria y la financiarización descontrolada. Digamos que esa suma de rescate del gobierno de EEUU a los capitalista por medio del estado equivalió al salario mínimo anual de 46 millones de personas en EEUU.

Marx identificó en la caída tendenciosa de la tasa de ganancia —donde la competencia eleva la composición orgánica del capital, priorizando la maquinaria sobre el trabajo vivo y como problemático resultado reduce la plusvalía— el origen de la sobreproducción, la especulación y los colapsos que el estado burgués resuelve socializando las pérdidas y privatizando las ganancias. El rescate automotriz en EEUU lo ilustra, la GM y Chrysler recibieron 80.000 millones a través del TARP; Ford, 6.000 millones del gobierno yanqui.

Milei heredó de Alberto Fernández una bomba, una inflación anualizada del 211% en 2023, un déficit fiscal del 2,9% del PIB, reservas netas negativas de 11.500 millones y una deuda externa bruta de 317.000 millones (46% del PIB). Su "terapia de choque" —el ajuste más drástico de la historia, con recortes reales del 26,5% en el presupuesto, del 40% en educación, del 47% en vivienda, del 78% en igualdad de género y del 83% en medio ambiente— no trajo crecimiento, sino recesión, salarios reales pulverizados en un 20%, 300.000 empleos privados perdidos, 80.000 públicos; la capacidad industrial instalada por debajo del 30%; la pobreza es del 55%, la indigencia del 18%, superando el pico posterior a 2001, cifras confirmadas a pesar de los ajustes metodológicos.

El Merval pasó de un récord (2.829.000 puntos el 9 de enero de 2025) a caídas de 13% post derrota electoral en Buenos Aires, -2% anual y 7% en febrero de 2026, reflejando desconfianza ante flujos especulativos volátiles o mejor llamados ''fuga de capitales''.

El dólar global se debilita debido a las bajas tasas de la Reserva Federal y por las tensiones con Trump y las dudas fiscales (Bloomberg Dollar Spot en 96,8). Esta situación beneficia a los pulpos exportadores que alcanzan récords (1,98 millones de toneladas a China), pero todo se derrumba si la soja se desacelera debido a un crítico déficit hídrico, con la sequía que pudiera suceder en febrero y que reduce la producción.

La deuda externa capitalista, que ha aumentado desde la dictadura de 1976 (de 7.800 a 46.500 millones debido a la fuga y la represión), y en la actualidad es de 317 mil millones de dólares y requiere para pagar 4500 millones en 2026. El FMI prorrogó el acuerdo de abril de 2025 pero los pagos netos sofocan las reservas negativas. La deuda externa capitalista se refinanció en enero con repos y bancos chinos (BBVA, Deutsche Bank, JPMorgan, Goldman Sachs), y es lo que las liquidaciones y las emisiones de Milei encubiertas alimentan la inflación latente.

Geopolíticamente, el swap chino (5 mil millones activados de 18.000) dio más aire para el ahorro de pagos, pero choca con el acuerdo Milei-Trump. Bessent inyectó 20.000 millones tras la derrota Bonaerense, con la condición de ''Si no ganan, no estamos''. Y ahora en Febrero se selló el acuerdo de comercio trucho de Milei y Trump en base a la entrega en minerales (litio del norte, Vaca Muerta), y mediante el RIGI a los fondos yanquis, anti-China. 

El INDEC explotó en estos dias, Lavagna, un técnico "bipartidista" renunció el 2 de febrero para no publicar el IPC de enero con una nueva metodología (Encuesta de Gasto 2017-2018, COICOP actualizada), que arrojaba un 3,4% mensual frente a la "deflación" porque la vieja canasta (2004) subestimaba los servicios, las tarifas y los alquileres. Caputo confesó el cambio posdeflacionario. Pero la realidad es que con el 2,5% de noviembre de 2025 supera al kirchnerismo de 2015. La falsificación no es aislada, es un PIB retocado que evitó la recesión técnica. Milei acumula más inflación que el cuarto kirchnerismo en términos comparables, con un consumo del 15% y salarios estancados.

La crisis de 2008 en EEUU lo ilustró bien con las hipotecas subprime y el sobreendeudamiento, la caída de las ganancias y el colapso del capital; fueron miles de millones de dólares estatales en pérdidas socializadas, lo que obligó a los trabajadores a pagar la crisis.

Y como se ve, Milei responde periféricamente a la crisis capitalista y destruye el capital variable para obtener rentabilidad, pero los shocks externos (la debilidad del dólar, un 30% de las monedas agrícolas) aceleran la espiral capitalista explicado muy bien por el marxismo cuando diagnóstica la destrucción de fuerzas productivas por el imperialismo decadente.

Milei y Trump se precipitan al abismo. La clase trabajadora necesita un liderazgo político y un programa sólido para no caer en las garras de estos liberales y capitalistas.


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