Los acuerdos de Isaac: El estado argentino infiltrado por el sionismo
Por Raúl Valle
Los Acuerdos de Isaac, formalizados por Javier Milei mediante el Decreto 941/2025 y diversos memorándums de entendimiento, representan la culminación de un proceso de institucionalización del sionismo en el Estado argentino, eludiendo el control del Congreso bajo una lógica de excepción.
El nombre de estos acuerdos remite directamente a Isaac, el patriarca judío cuyo linaje, según la interpretación teológica, ultraortodoxa y colonial que el presidente abraza, es depositario de una alianza exclusiva con la divinidad y el estado capitalista que el sionismo venera como el cumplimiento de un destino profético y colonial sobre la tierra. Esta visión se sustenta en la Torá, el texto sagrado del judaísmo compuesto por los cinco libros de Moisés, que define a Israel como el único pueblo elegido por Dios, separado y superior al resto de las naciones según pasajes de libros como el Deuteronomio que se complementan con el mayor peso de la utilización estatal y con la caracterización histórica de la decadencia final del imperialismo.
Esta interpretación teológica y estatal del pueblo elegido es la que hoy habilita a nivel ideológico y militar el asesinato de otros pueblos que no son los elegidos y que no piensan como ellos, basándose en mandatos bíblicos y terrenales que ordenan el exterminio de quienes habitaban la tierra prometida, el estado genocida de Israel y su expansión, para asegurar la pureza del culto y la política colonialista. Lo que sucede actualmente con el pueblo de Palestina, donde la narrativa de la tierra sagrada y la construccion de un estado artificial que justifica el desplazamiento forzado y la masacre de miles de personas, se proyecta bajo estos acuerdos como un modelo de dominación colonial que el gobierno de Milei busca importar a la Argentina.
Este proceso se inició con la toma de control de los servicios de inteligencia por el sionismo con Milei. La reactivación de la SIDE en 2024, bajo la conducción política de Santiago Caputo, marcó la integración operativa total con el Mossad, permitiendo que agentes israelíes actúen como asesores en el diseño de perfiles de inteligencia sobre ciudadanos argentinos. La inteligencia nacional ha sido subordinada tecnológicamente mediante la compra de software de vigilancia masiva que permite el monitoreo de redes sociales y comunicaciones privadas bajo el pretexto de detectar "amenazas de opositores" o "reuniones mayores a tres personas". Esta red de espionaje, que utiliza algoritmos israelíes de predicción de comportamiento, transforma a la SIDE en un apéndice regional de la inteligencia sionista, orientando sus recursos hacia la vigilancia de opositores políticos y activistas antisionistas.
Posteriormente, la penetración se extendió con el decreto 941/ 2025 a la obligación de cursos sionistas por operadores del estado de Israel en la educación pública argentina y los organismos de seguridad ciudadana argentina, permitiendo que esta visión segregacionista, que legitima la violencia contra quienes no pertenecen al linaje divino y estatal, se convierta en una política de Estado que podría repetirse contra otros sectores sociales en el territorio nacional.
A nivel internacional, aunque muchos no lo puedan creer, el sionista Benjamín Netanyahu en 2026 ha consolidado en Belgica una alianza estratégica con los partidos nazis y fascistas en Europa, formalizada en encuentros internacionales de alto nivel que comenzaron en 2017 y continuaron durante 2025 y se concretaron a principios de 2026, denominados la cumbre de "Patriotas por Europa" que se plantean como el futuro gobierno del continente. El argumento central del primer ministro israelí en estas reuniones es que el peligro mundial ha sido desplazado contra la alianza sistémica que se "habría" confirmado entre la izquierda y el islamismo, trasladando del odio sionista y fascista hacia las comunidades de inmigrantes, a los sectores de trabajadores y a los socialistas de Europa.
Bajo esta premisa, el estado genocida de Israel ofrece a los líderes nazis y fascistas del continente un sello de aprobación moral que les permite limpiar su pasado antisemita y genocida de judíos a los que asesinaron en campos de concentración, en cámaras de gas a cambio de un apoyo diplomático incondicional en foros internacionales, quebrando la unidad política europea frente al holocausto y a la cuestión palestina. Y pasar a conducir europa por el sionismo unido al nazismo.
Esta alianza se basa en la identificación de un enemigo común, la Izquierda y la defensa de inmigrantes y trabajadores. Al compartir un rechazo profundo al multiculturalismo, al mundo del trabajo y a las instituciones del derecho internacional, Netanyahu en Bélgica se ha reunido con figuras nazis y fascistas como Jordan Bardella, Marion Marechal, Gert Winder, los hijos de Bolsonaro, Viktor Orbán o los líderes de Vox que promueven un nacionalismo étnico que utiliza la defensa de Israel como un escudo contra cualquier acusación de racismo. A cambio de este respaldo político, que ayuda a Israel a mitigar su aislamiento internacional tras las denuncias de genocidio y crímenes de guerra, el gobierno de Tel Aviv facilita a estos grupos el acceso a tecnología militar avanzada, sistemas de ciber-espionaje y técnicas de inteligencia represiva probadas en los territorios ocupados.
Este abrazo entre el sionismo oficial y los herederos del nazismo y los políticos de las corrientes que históricamente persiguieron al pueblo judío ha generado un fuerte repudio en las comunidades de la diáspora y en los sectores liberales israelíes. Denuncian que Netanyahu está entregando la memoria de las víctimas del Holocausto por pura conveniencia pragmática para sostener su poder y expandir su proyecto de dominación.
Para la izquierda antisionista, sobre todo el trotskismo, esta unión confirma el carácter reaccionario y excluyente del imperialismo en agonía y del proyecto nacionalista que el gobierno de Javier Milei ha decidido importar a la Argentina mediante los Acuerdos de Isaac, integrando al país en una red global de vigilancia y represión política bajo una fachada de defensa del estado de Israel.
Este avance cuenta con la complicidad estructural del peronismo en todas sus variantes, que ha mantenido una parálisis total de sus direcciones y ha prohibido marchar a sus bases de trabajadores en solidaridad frente al genocidio en Gaza y ha garantizado la entrega de recursos estratégicos a la empresa estatal israelí Mekorot en provincias como San Juan, Formosa y Santa Cruz.
Asimismo, la connivencia parlamentaria y sindical del peronismo permitió la aprobación de la reforma laboral de 2026, donde la cúpula de la CGT negoció la paz social, una huelga trucha, sin movilización y sin acto en plaza de Mayo, para descomprimir a cambio de mantener sus estructuras de financiamiento, abandonando la resistencia contra un modelo que precariza al trabajador bajo premisas dictadas, también, por el capital sionista internacional.
Por qué el sionismo y Milei persiguen al trotskismo?
Es que el trotskismo mantiene una oposición histórica y de principios al sionismo, caracterizándolo como un movimiento nacionalista burgués que, lejos de ofrecer una solución real al antisemitismo, actúa como una cuña imperialista en el Medio Oriente y divide a la clase obrera internacional.
Esta postura se fundamenta en la premisa de que la emancipación del pueblo judío solo es posible mediante la revolución socialista mundial y no a través de la creación de un Estado teocrático-colonial que ataca a su propia población y expulsa y oprime a la población palestina.
El libro "Trotsky y la cuestión judía" , de Norberto Malaj, desarrolla exhaustivamente esta perspectiva al rescatar la trayectoria intelectual de León Trotsky, quien denunció al sionismo como una utopía reaccionaria y una trampa mortal, señalando que la partición de Palestina solo engendraría una guerra permanente y el exterminio.
Para el trotskismo, la cuestión palestina no puede resolverse bajo los marcos del capitalismo ni mediante la diplomacia de los "dos Estados", a la que consideran una capitulación ante el imperialismo que solo sirve para confinar al pueblo palestino en guetos bajo control militar. Menos aún, con el testimonio histórico del presente genocidio al pueblo palestino.
La única resolución real y definitiva que propone el trotskismo es la destrucción del Estado de Israel como entidad sionista y colonial, para dar paso al establecimiento de una Palestina única, laica, no racista y socialista en todo su territorio histórico. Esto implica el derecho al retorno de todos los refugiados y la convivencia democrática entre árabes y judíos sin privilegios religiosos ni nacionales, objetivo que solo puede alcanzarse mediante la movilización independiente de las masas y la revolución obrera en toda la región, integrando a Palestina en una federación de repúblicas socialistas del Medio Oriente que expulse definitivamente al imperialismo
En Argentina, en este contexto de cohabitación política, la justicia argentina ha desatado una persecución sistemática contra la izquierda trotskista por su firme postura antisionista, utilizando la Ley Antidiscriminatoria en forma trucha, porque encubre al sionismo estatal para criminalizar las denuncia de expansión colonial y el genocidio por el estado de Israel.
Esta ofensiva judicial cuenta con antecedentes como el de Juan Carlos Beica, dirigente de Convergencia de Izquierda, condenado por su participación en movilizaciones contra las masacres en Gaza, y se intensificó contra figuras como Alejandro Bodart, líder del MST —quienes lograron la absolución definitiva— pero la diputada Vanina Biasi (PO) permanece procesada y embargada por 10 millones de pesos, enfrentando un juicio oral inminente por sus denuncias contra el régimen genocida de israelí.
Mientras el peronismo y el sindicalismo tradicional garantizan la gobernabilidad de este orden colonial y el de Milei, la justicia se ensaña contra la militancia de izquierda trotskista para amordazar a la única oposición que no se ha arrodillado ante el sionismo y el nuevo orden teocrático capitalista y terrorista.

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