El Reo Milei más corrupto que Cristina y en menos tiempo...
Por Raúl Valle
Mientras los multimedios privados y el canal estatal agonizan en su rol de centinelas, silenciados o cómplices al hora de denunciar la corrupción de Milei –con editores comprados y coberturas selectivas que entierran escándalos como el de ANDIS–, tenemos que dar paso libre a la escritura y voz de trabajadores e intelectuales de izquierda, forjados en asambleas y lecturas marxistas, para que eleven su voz combativa y propuestas revolucionarias contra este saqueo capitalista y sistemático.
En este circo político argentino, donde el Estado se convierte en caja chica de los poderosos, Javier Milei y Cristina Kirchner comparten cartelera como streamer y protagonistas de la corrupción, con montos astronómicos y métodos que huelen a podrido desde antes de pisar el poder.
Cristina, procesada en casi 40 casos de cohecho por la "Causa Cuadernos", donde se le imputan 17.200.000 dólares en sobornos más pagos millonarios de Electroingeniería, y condenada en Vialidad a devolver 540 millones de dólares por direccionar 51 obras públicas a Lázaro Báez durante su presidencia. Sus alcahuetes peronistas llegaron a inferir que este robo al estado era progresivo hacia una causa justa, y que los que vienen desde abajo se les permite robar ante los ricos y poderosos. Un falso contenido de clase porque, en definitiva, se les roba a los trabajadores y no se toca un pelo de los ricos, tanto de los que se hicieron con lo peronistas, o de los liberales aggiornados, antes con el corrupto Menen, y ahora con el futuro y presente reo Milei.
Milei, con su hermana Karina al frente de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), enfrenta investigaciones por desviar al menos 43.000 millones de pesos –unos 30 millones de dólares– en sobreprecios de medicamentos de la Droguería Suizo Argentina, con un esquema de coimas del 8% del que el 3% iba directo a la "caja del Jefe".
Mientras Cristina multiplicaba su patrimonio de 7 a 89 millones de pesos antes de 2008 vía propiedades dudosas y alquileres en Hotesur, Milei y su entorno tejían tramas en el privado: offshores de Caputo, la criptoestafa $Libra que dejó a miles en la ruina, y contratos irregulares en IOSFA bajo Petri.
La comparación es demoledora, a pesar de juicios amañados, ella lidera una red con más de 300 procesados y desvíos históricos que superan los 557 millones de dólares en causas clave; él acumula tres escándalos en meses, con sobornos frescos y conflictos de interés que explotan su narrativa "anticorrupción".
Pero ojo, el Estado no los corrompió: llegaron sucios del ámbito privado, donde el capital premia la acumulación por despojo. Kirchner saltaba fortunas con inmobiliarias opacas pre-presidencia, y Milei promocionaba lavado de dinero desde la fundacion Atlas y el sionismo. Se suma los criptos fallidas mientras sus aliados dirigían empresas listas para asaltar fondos públicos. El Estado solo les dio la llave del botín.
Desde un punto de vista marxista, este Estado capitalista no es árbitro neutral, sino "un comité para administrar los asuntos comunes de toda la burguesía", como definió Marx en ''El Manifiesto Comunista'' (1848): un comando de clase que la burguesía impone por la fuerza al proletariado mediante policía, ejército y leyes que blindan la propiedad privada para la especulación y no el trabajo y reprimen huelgas.
En Argentina, Milei y Cristina –dos alas de la misma ave rapaz– usan su maquinaria para saquear fondos obreros, reproducir explotación y aplastar resistencia, confirmando que la corrupción es síntoma estructural de la dictadura del capital, no "mala leche". Llegaron corruptos del privado para escalar el saqueo estatal, probando que el comando clasista solo se fortalece con estas larvas ¿Hasta cuándo el pueblo bancará este circo, y levantará las voces obreras para tumbarlo?

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