El peronismo en la CGT, simulación y retroceso
Por Raúl Valle
La CGT finge una posición combativa mientras procura el diálogo eterno y las conciliaciones obligatorias impuestas por el aparato patronal privatista que usa el Estado, como Milei y los patrones, ahora, con látigos.
En más de dos años de Milei, acumula 3 paros domingueros y 4 movilizaciones para la gilada, sin huelga que paralice realmente el país. Estas marchas administrativas al Congreso, con concurrencia escasa, no generan presión, sino que sirven de excusa para negociar a espaldas de las bases.
Falsa combatividad: diálogo eterno y conciliaciones patronales
La CGT aparenta dureza con actos contra la reforma laboral, pero su verdadera vocación es dialoguista: busca mesas de negociación y contrapropuestas, recurriendo a interlocutores como Caputo o los Menem. El gobierno responde con conciliaciones obligatorias —como las evaluadas para controladores aéreos o en paros aislados—, herramienta del aparato estatal patronal que frena huelgas y favorece a empresas privatistas. Milei y patrones usan el Estado como látigo: firman reformas moderadas tras "negociaciones informales" con la CGT, sacando artículos pero dejando intacto el poder flexibilizador, mientras la central celebra postergaciones al 10 de febrero como victorias.
Sin huelga general que procure la conciencia de clase —solo 3 paros materos en dos años para evitar la huelga general—, la CGT evita la lucha real y prefiere el "loop eterno" de protestas simbólicas. Esto desmoviliza: no hay paros indefinidos ni coordinación con informales, solo gestos que legitiman conciliaciones del patrón.
Pérdida de bases: flexibilización ahuyenta juventud y obreros
El 45% de empleo informal deja a la CGT sin representación masiva, y sus bases restantes —incluida juventud precarizada— la abandonaron: el peronismo perdió más de 5 millones de votos desde 2023, con trabajadores votando a Milei por hartazgo. La estrategia flexibilizadora interna —aceptando convenios "flexibilizadores" como en Mercado Libre, donde dialoguistas logran bonos de 410 mil pesos vs. 35 mil de Moyano— traiciona a obreros formales y deserta a jóvenes.
Sus bases históricas rechazan esta tibieza: votan contra líderes que cobran cuotas compulsivas y sin control que llenan los bolsillos de los burócratas peronistas que se compran estancias, autos de lujo, y caballos de carreras (4% en SMATA) para arcas gremiales, mientras Milei arrincona a "moderados" y fortalece irreductibles.
Imponer salida por izquierda con lucha genuina
Esta CGT, que finge combatividad para encubrir diálogo con el patrón estatizado, debe superarse desde abajo. Urge huelga general indefinida, paros sectoriales y organización autónoma de formales, informales y desocupados, rompiendo conciliaciones y el loop peronista hundido. Solo la lucha de clases real defenderá derechos contra Milei y privatistas.

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