El elogio a la vejez

 



Por Raúl Valle


Imaginemos a Hegel, con su barba de profeta y un termo de mate bajo el brazo, sentado en la Plaza Congreso mientras un coro de jubilados corea "¡Aumentos ya, Milei a la mierda!". Se reiría a carcajadas, porque en sus ''Lecciones sobre la filosofía de la historia'' (1837, ed. Eduard Gans), soltó esta joya: "La vejez natural es debilidad, pero la vejez espiritual es su madurez perfecta". 

No hablaba de cremas antiarrugas; describía el ''Geist''–el espíritu colectivo– como un vino que madura, el cuerpo cruje como un colectivo viejo, pero el alma histórica explota en sabiduría afilada. Y llega Marx, el rockstar de la dialéctica, volteando la mesa idealista en ''La ideología alemana'' (1845-1846, Marx-Engel) que pone la historia "de pie" en la lucha de clases, no en nubes etéreas. 

Tesis, capitalismo mileísta; antítesis, proletariado oprimido; síntesis, revolución desde la fábrica y las calles. ¡En Argentina 2025, esa síntesis camina con zapatillas ortopédicas y lidera marchas semanales! 

Querido lector, si pasas por alto estas movilizaciones y pensás "¡Son abuelitos nostálgicos!", ¡despertate de la siesta profunda! No ver en los jubilados la vanguardia argentina es como ignorar que el vino gana sabor con el tiempo. Cada miércoles rondan el Congreso contra el ajuste salvaje: el 3 de diciembre, junto a discapacitados y la Marcha contra la Gorra, exigieron haberes dignos, remedios gratis y moratoria previsional, ante un Parlamento vallado. El 10 de diciembre, encadenados bajo el solazo porteño, protestaron por los míseros $6.000 de aumento –"¡Se nos cagan de risa!", gritó una jubilada a C5N– y bloquearon contra el veto de Milei a pensiones de emergencia. Según INDEC (Pobreza junio 2025), 55% de jubilados en la lona con mínimas de $280.000 que no compran ni facturas. Han visto el 75, el 2001, el DNU 70/23: su vejez espiritual hegeliana integra cicatrices en dialéctica marxista imparable

¡Jajaja! Al que tache esto de "debilidad", con su mirada de pibe influencer o niño rata de las redes, les digo con sonrisa: ¡Son cretinos adorables, dormidos en la burbuja TikTok! Hegel los mandaría a freír churros: el Geist se realiza negando la negación. Estos titanes niegan el ajuste (gas pimienta incluido, como el 6 de agosto cuando María Rosa Ojeda, 69 años, se desmayó por represión) y superan con organización. Marx aplaudiría desde el ''Manifiesto'' (1848): la burguesía despoja dignidades, pero ellos responden con ollas en Plaza de Mayo y cacerolazos. Y contra la reforma laboral –esa "modernización" que precariza todo, debatida en Senado diciembre 13–, sumaron resistencia el 20 de noviembre con ATE y la izquierda: "¡No a la reforma laboral regresiva que quita derechos!", unieron con Neumaticos y Garrahan, repudiando despidos y congelamientos.

PAMI 2025 reporta 4 millones movilizados; Página/12 (10 de diciembre) detalla plenarios de 30 organizaciones contra vetos.

Hagamos la escena hilarante, Marx en un asado de jubilados "¡Camaradas, son mi dialéctica viva!". Hegel asiente: "Madurez perfecta en acción". Bajo la luna de diciembre, con IPC 3,7% (BCRA noviembre), marchan desde Congreso a Plaza de Mayo, carteles geniales: ¡Fuera Milei, no nos motoserruchen! Jóvenes se suman, como en Ley Ómnibus 2024. No drama: ¡fiesta dialéctica! Supera mindfulness superficial y las cremas con vitaminas; es Geist combativo...

Esta vejez no declina: revoluciona con humor y coraje. Hegel y Marx, mates en mano, vitorean. Despierten: lideran porque maduran historia en fuerza colectiva.

¿Y vos, lector? ¿Tu Geist espiritual marchará con ellos o seguirá dormido en la comodidad?


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