El hombre que quebró a la libra, al banco de Inglaterra y ahora apostó por Milei: La historia de Scott Bessent, de operador de Soros a Secretario del Tesoro



Por Raúl Valle


El 16 de septiembre de 1992, el Reino Unido despertó con la noticia de que su moneda, la libra esterlina, estaba en caída libre. Para cuando el sol se puso ese día, el país no solo había perdido miles de millones en reservas, sino que su orgullo monetario había sido humillado. Detrás de esta operación que pasaría a la historia como el "Miércoles Negro" estaba George Soros, pero quien ejecutó la estrategia con precisión milimétrica fue Scott Bessent, el hombre que tres décadas después se convertiría en el actual Secretario del Tesoro de Estados Unidos.

A principios de los años 90, el Reino Unido formaba parte del Mecanismo de Tipos de Cambio (ERM), un acuerdo europeo que obligaba a mantener la libra en un rango estable frente a otras monedas del continente. Para el gobierno conservador de John Major, la libra fuerte era una cuestión de status: una señal de que el Reino Unido seguía siendo una potencia económica.

Pero la realidad económica del país era otra. La recesión acechaba, el desempleo superaba el 10%, fábricas de acero y textiles cerraban en el norte de Inglaterra, y la deuda pública crecía a pasos agigantados. Los inversores, cada vez más escépticos, murmuraban que la libra estaba sobrevalorada —que su valor no reflejaba la verdadera salud de la economía británica.

George Soros, el financiero estadounidense de origen húngaro, escuchó esos murmullos. A través de su fondo de inversión Quantum, con un capital de miles de millones, Soros confió en su equipo, encabezado por Scott Bessent, para analizar los números. Su conclusión fue clara, la libra no podía sostenerse. El ERM, en lugar de ser un escudo, era una trampa.

La estrategia que Bessent ayudó a diseñar fue audaz, casi osada, apostar en corto contra la libra. En términos simples, eso significaba pedir prestadas grandes cantidades de la moneda a bancos y fondos de inversión, venderla masivamente en el mercado y esperar a que su valor se desplomara. Luego, recompraría a un precio mucho más bajo para devolver el préstamo. La diferencia sería la ganancia.

El 16 de septiembre, el mercado se despertó con una oleada de ventas de libras. Los operadores, nerviosos, comenzaron a deshacerse de la moneda, siguiendo el ejemplo de Soros y su equipo, en el que Bessent jugaba un papel crucial. El Banco de Inglaterra, alarmado, reaccionó con una medida desesperada: subió las tasas de interés al 15%, un nivel que hoy sonaría a ciencia ficción, en un intento de atraer inversores a comprar libras y detener la caída.

Pero el pánico ya era imparable. En 24 horas, la libra se desplomó un 15%, su mayor caída en décadas. El Reino Unido, sin reservas suficientes para seguir defendiendo su moneda, tuvo que tomar una decisión humillante, abandonar el ERM.

Soros y su equipo, encabezado por Bessent, celebraron una victoria histórica, habían ganado $1,000 millones en un solo día. Pero el Reino Unido sangraba. El gobierno, humillado y presionado por los mercados, tuvo que recortar gastos públicos para "recuperar la confianza", se redujeron fondos para la salud, la educación y las pensiones. El desempleo, ya alto, subió a 12%, y miles de familias vieron cómo sus ingresos se evaporaban con la devaluación de la libra.

"Fue como un ataque silencioso", recuerda un exmiembro del gobierno británico, que prefiere no dar su nombre. "Un hombre con un fondo de inversión y un equipo de brillantes analistas, encabezado por Bessent, dictó la política económica de una nación… y el pueblo trabajador fue el que pagó la cuenta".


De la libra esterlina a la política global: El ascenso de Bessent

Treinta y dos años después del "Miércoles Negro", Scott Bessent ha recorrido un camino que pocos podrían imaginar. De ser un operador clave en el fondo de Soros, pasó a convertirse en una figura central de la política económica internacional.

En 2025, Bessent ocupa el estratégico cargo de Secretario del Tesoro de Estados Unidos, desde donde ha encabezado negociaciones de alto nivel con gobiernos de todo el mundo. Su experiencia como operador en el mercado de divisas y su aguda comprensión de las dinámicas financieras globales lo han convertido en un jugador clave en la política exterior económica de la administración Trump.

Uno de sus casos más mediáticos ha sido su participación en las negociaciones con Argentina, un país sumido en una profunda crisis económica. El gobierno del presidente argentino Javier Milei, conocido por sus políticas de corte libertario y su admiración por las ideas de libre mercado, ha encontrado en Bessent a un aliado en su búsqueda de apoyo financiero.

El Tesoro estadounidense ha jugado un papel clave en un acuerdo de swap de monedas por $20 mil millones destinado a estabilizar la economía argentina Este acuerdo fue confirmado por Bessent el pasado jueves, generando un impacto inmediato en los mercados: los bonos argentinos denominados en dólares subieron alrededor del 10% tras el anuncio.

En la declaración conjunta, Bessent elogió a Milei, describiéndolo como "un gran aliado de Estados Unidos" y destacando su determinación para "sacar a China de la Argentina". Según los informes, se espera que Milei visite el Despacho Oval la próxima semana, un gesto que simboliza el consenso entre ambos gobiernos.

El intento del gobierno argentino de profundizar los lazos con Washington se produce en un contexto donde Argentina busca reducir su dependencia de Beijing, que en los últimos años se había convertido en un socio comercial clave.


El plan de Milei: reformas prometidas... después de las elecciones

El respaldo de Bessent a Milei se produce en un momento crucial para Argentina. El país enfrenta una inflación galopante, una deuda externa insostenible y una pobreza que afecta a más del 40% de la población. En este contexto, Milei ha prometido una ambiciosa agenda de reformas estructurales, incluyendo cambios profundos en el sistema laboral y previsional argentino.

Sin embargo, el timing de estas promesas ha generado controversias. El presidente argentino ha condicionado la implementación de sus reformas laborales y previsionales  después de las próximas elecciones, argumentando que necesita un "mandato claro" para llevar adelante cambios tan profundos.

"Primero debemos ganar las elecciones con un triunfo más amplio, y luego sí podremos implementar las reformas que el país necesita", ha repetido Milei en múltiples ocasiones.

Pero críticos señalan que esta estrategia podría ser contraproducente. La economía argentina no puede permitirse esperar a un resultado electoral para implementar medidas que frenen la crisis. Además, la experiencia reciente ha demostrado que las promesas de Milei a menudo chocan con la realidad política y social del país.


El riesgo de "quedarse en el barro y sangre": El caso Espert y los vínculos con el narcotráfico

Un factor que podría complicar aún más las perspectivas de Milei es el "escándalo que involucra a José Luis Espert" un aliado cercano del presidente y figura prominente del movimiento libertario argentino.

Espert ha sido vinculado a un presunto narco llamado Fred Machado, en un caso que ha generado un scandal político de proporciones. Aunque el presidente ha intentado distanciarse del caso, la asociación ha manchado la imagen de su gobierno, que llegó al poder prometiendo combatir la corrupción y el narcotráfico. Pero con una posible linea de investigación que vincula a Milei, Espert, Marra y Machado en el inicio de la organización.

"Ya estamos en el barro", reconocen fuentes cercanas al gobierno argentino, que prefieren no dar su nombre. "Los vínculos con Espert y el caso Machado han creado una percepción de que este gobierno, por más que prometa cambios, no puede escapar de las redes de influencia que dice combatir".


El escenario electoral: Milei camino a la derrota

Los analistas políticos coinciden en que, a menos que algo cambie drásticamente en los próximos meses, Milei enfrenta un camino complicado hacia la reelección. Las encuestas más recientes muestran que su aprobación ha caído por debajo del 30%, y que la mayoría de los argentinos culpa a su gobierno por la crisis económica que atraviesa el país.

"El apoyo de Scott Bessent y el acuerdo con el Tesoro de EE.UU. pueden dar un respiro temporal, pero no resuelven los problemas estructurales de Argentina". "Y el escándalo Espert-Machado ha dañado irreversiblemente la imagen de transparencia que el gobierno intentaba proyectar".

En este contexto, las promesas de Milei de implementar reformas laborales y previsionales después de las elecciones parecen cada vez más lejanas. Si pierde, no solo no podrá llevar adelante sus planes de reforma, sino que su derrota marcaría el final de un experimento político de Trump y la derecha internacional que, para muchos argentinos, ya ha significado un costo social demasiado alto. El apoyo de Bessent y de Trump puede prolongar su agonía política, pero no evitar lo inevitable: una derrota en las próximas elecciones".

El "Miércoles Negro" lanzó a Bessent a la fama como operador financiero. Treinta y dos años después, como Secretario del Tesoro, sigue demostrando su influencia en los mercados globales. Pero su respaldo a Milei, por más significativo que sea, parece ser una apuesta que, como la libra esterlina en 1992, podría no sostenerse en el tiempo. La diferencia es que, en este caso, no son solo millones en juego, sino el futuro de un país entero.

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